Lección 7, Sabádo: Vivir como hijos de Dios

Un converso nuevo fue a visitar al predicador y le dijo: “No importa cuánto oro, no importa cuánto me esfuerzo, sencillamente parece que no puedo ser fiel a mi Señor. Pienso que estoy perdiendo mi salvación”. El predicador le respondió: “¿Ve usted este perro aquí? Es mi perro. Él está adiestrado para estar en la casa; nunca nos da problemas; es obediente; es una verdadera delicia para mí. Allá en la cocina tengo un hijo, un hijo bebé. Él me hace líos, tira su comida por todas partes, ensucia sus ropas, es un revoltijo. Pero ¿quién me heredará? No será mi perro; mi hijo es el heredero. Usted es el heredero de Jesucristo porque él murió por usted”.
Somos hijos de Dios y herederos de su Reino, no por medio de nuestra perfección sino por su gracia.
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